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Albinos luchan contra estigma

12 de junio, 2019 - 11:49hs - Sociedad

Luanda - Todos los días, por donde quiera que pasen, hay quien "lance onda" de su alteración genética y falta de pigmentación. En varios cantos del mundo, en particular en Angola, los albinos continúan siendo objetos de preconceptos racial y social.

  • Asociación de Apoyo a los Albinos de Angola.

Convivir con personas de ese "grupo racial", sobre todo en África, aún es una cuestión incómoda para muchos, a pesar de saberse que nacer albino no configura pecado mortal.

La relación con albinos llega a alcanzar niveles insostenibles en países como Tanzania, Kenia y Sudáfrica, donde los mismos temen por la vida.

Se estima que, en estos países, el cuerpo de un ciudadano albino rinde cerca de USD 350 mil, dinero que la mayoría de las personas de África Oriental no llega a ganar en toda la vida.

Solo a título ilustrativo, en Tanzania, por lo menos sesenta personas fueron, oficialmente, catalogadas como víctimas de bandos criminosos, número que, en la realidad, puede ser superior.

Datos de las Naciones Unidas y de a OMS refieren que uno en cada 18 mil ciudadanos en el mundo tiene un tipo de albinismo, tasa que, en algunas regiones de África, puede ser de un para cada mil y 500.

Es también en el continente africano donde la discriminación y la perseguición a los albinos son más acentuadas, alcanzando, muchas veces, niveles macabros.

Aunque  parezca mal, estudios muestran que, en África, cuando nace un bebé con albinismo, muchas veces los padddres biológicos se sienten mal.

En Angola, el problema del estigma contra ese grupo viene de largas décadas. A pesar de la situación no haya alcanzado niveles de radicalismo, la exclusión es un hecho.

Quien vive esa situación en la piel, enfrenta dificultades diarias en todos los sentidos. En Angola, la vida del albino es de dolor, lucha y superación constante.

La exclusión por la sociedad angoleña abarca su inserción en el mercado de trabajo, llevando a la Asociación de Apoyo a los Albinos de Angola a un vehemente grito de socorro.

Solo en los últimos cinco meses, por ejemplo, aquella organización que controla 500 albinos, distribuidos en cinco provincias (Huambo, Huila, Moxico, Uije y Cuanza Sur), registró tres quejas ligadas a la fuga a la paternidad y recusa en el encuadramiento escolar.