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Angola: En búsqueda de la salud ocular

13 de octubre, 2017 - 11:03hs - Salud

Luanda - Desde muy temprano, las vistas del ex-estudiante de la enseñanza de base Miguel Antonio comenzaron a emitir señales de alerta. La incapacidad progresiva de ver de lejos, lo hizo entrar para las estadísticas oficiales y tornarse parte de un problema de salud pública, que ya afecta a más de un tercio de la población angoleña.

  • Aumenta número de consultas de oftalmologia en Hospital General.
  • Consultas de Oftamología en el Hospital General.
  • Especialistas recomiendan consultas regulares.

(Francisca Augusto)

El morador del barrio Cassequel do Buraco (Maianga) sufre de una enfermedad que puede surgir después del nacimiento y desenvolverse a lo largo de la vida, debido a traumas, lesiones o por envejecimiento natural del organismo: la pérdida de la visión.

La ceguera afecta cerca de 40 a 45 millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de Salud, que reporta la existencia de otros 285 millones con deficiencia visual moderada o grave.

Datos apuntan que, a cada cinco segundos, una persona queda ciega en el mundo, al tiempo que el 90 por ciento de los afectados está en países en desarrollo y el 65 por ciento tiene más de 50 años de edad.

Miguel António está muy lejos de edad indicativa. Pero quiso el destino que, a los 34 años de edad, entrase para la gama de ciudadanos con la visión comprometida.

Su drama con los ojos comenzó a los 12 años de edad, después de un sarampión mal curado. Todo inició de forma lenta y lo que aparentaba ser poco grave, rápidamente, se agudizó.

El "mal silencioso" afectó primero la vista derecha y después de tres años comprometió a izquierda. Con el avance de edad, los problemas se tornaron más frecuentes para el entonces estudiante.

"Ni todo el mundo percebe rápido que los ojos están pidiendo cuidados especiales", cuenta Miguel Antonio, uno de los que accedió a hablar en el reportaje dedicado al Día Mundial de la Visión (12 de Octubre).

Él, que vive con los padres, no recibió la asistencia debida cuando más necesitó. Solo después de sufrir daños en el ojo derecho (catarata) vino el socorro, pero ya el mal era irreversible.

Fracasada la tentativa de recuperar a vista derecha, enfrenta hoy una batalla más dura, que requiere paciencia, fe y determinación: recuperar el ojo izquierdo, también con catarata.

La falta de apoyo especializado, en la hora cierta, cambió radicalmente la historia de su vida. Ahora, por graves limitaciones de visión, perdió la capacidad de continuar estudiando y trabajar.